Los cinco CTAS [1] con los que cuenta Bogotá ofrecen a los recicladores lugares seguros, cubiertos y organizados para clasificar el material aprovechable que recogen en las calles. Además de dignificar su trabajo, estos centros promueven la formalización del sector reciclador, fortaleciendo la cadena de aprovechamiento y reduciendo los residuos que llegan al relleno sanitario Doña Juana.
En estos centros, los animales que acompañan a los recicladores en sus jornadas también encuentran un refugio tranquilo y protegido, mientras sus dueños trabajan.
Con esta iniciativa, la UAESP reafirma su compromiso con la economía circular y el bienestar de los recicladores carreteros, demostrando que cuidar del ambiente también es cuidar de quienes lo protegen… y de quienes los acompañan para que Bogotá se vea mejor.
