En Bogotá, las mujeres son motor del reciclaje. El 42,6 % de las personas registradas en el Registro Único de Recicladores de Oficio (RURO) de la UAESP son mujeres; esto corresponde a que 11.365 mujeres desempeñan esta labor ecológica y social. Además, el 54 % de las organizaciones de recicladores, es decir, 213 de las 391 registradas, están lideradas por una mujer, cifras que reafirman su protagonismo en la sostenibilidad de la capital.
El 69 % de las mujeres recicladoras se encuentran en el rango de 27 a 59 años, y al menos 5.000 de ellas son madres cabeza de hogar, lo que evidencia el rol fundamental que desempeñan en el sostenimiento de sus familias y en la economía del aprovechamiento.
Estos datos no solo hablan de participación: hablan de liderazgo y de impacto social. Detrás de cada ruta, estación de clasificación u organización, hay mujeres que gestionan equipos, abren espacios de formación y empoderamiento, y sostienen la economía del aprovechamiento con visión y constancia. Su aporte es clave para convertir residuos en oportunidades y acelerar la transición hacia una economía circular más justa e inclusiva.
Como expresó Olga Vásquez, líder de la Asociación Pedro León Trabuchi, madre de tres hijas y recicladora de oficio: “Ser recicladora ha sido mi lucha y mi orgullo. Cada día cuido mi ciudad y sostengo a mis hijas gracias a este trabajo. Las mujeres somos la fuerza que mueve el reciclaje. Reciclar es vida.”
A este reconocimiento se suma la voz de María Elvia Castro, representante legal de la Asociación Asoreesur, quien con profunda emoción describe lo que significa ser mujer en este oficio y liderar procesos en la capital: “Ser recicladora es ser una mujer berraca. No cualquiera sale a la calle, a recuperar materiales.”
Sus palabras revelan la valentía silenciosa de miles de mujeres que, con coraje y dignidad, han construido comunidad, sostenido hogares y cuidado el territorio y el ambiente a través del reciclaje.
En este Día de la Mujer saludamos a cada recicladora. Reconocemos su trabajo y reafirmamos nuestro respeto por un oficio que aporta al cuidado de la ciudad.
