Bogotá, D.C. 16 de julio de 2026. Bogotá avanza hacia un modelo de alumbrado público más inteligente, capaz de detectar fallas en tiempo real, prevenir daños y fortalecer la seguridad ciudadana mediante el uso de tecnología. Aunque la ciudad mantiene iluminado su espacio público y atiende miles de incidencias cada año, el crecimiento urbano y los constantes hechos de vandalismo y hurto de infraestructura hacen necesaria una nueva generación de alumbrado.
Solo entre 2025 y lo corrido de 2026 se han gestionado más de 24.000 requerimientos relacionados con daños y hurto de infraestructura de alumbrado público. Cada luminaria vandalizada o robada representa un costo promedio superior a $1,3 millones entre reposición y recuperación, recursos que podrían destinarse a ampliar la cobertura o modernizar la red.
Actualmente, identificar una luminaria apagada suele depender de un reporte ciudadano o del paso de una cuadrilla durante sus recorridos de inspección. Esto puede hacer que transcurran varios días entre la ocurrencia de la falla y su atención, dejando sectores sin iluminación durante ese tiempo.
La situación es especialmente compleja en corredores donde el hurto de cableado y equipos ocurre de manera recurrente. Lugares como el Canal Arzobispo, los deprimidos de la ciclorruta de la calle 26, el parque Calvo Sur, el Camino de Arrayanes y el proyecto Provenza, en Lagos de Córdoba, han registrado afectaciones que dejan tramos completos sin servicio y obligan a complejas labores de reposición.
Frente a este panorama, la Administración Distrital puso en marcha un piloto de alumbrado inteligente en la calle 85 con carrera 15. Esta tecnología permite detectar fallas en tiempo real, reportar automáticamente daños o intentos de vandalismo, monitorear de forma remota cada punto de iluminación y ajustar la intensidad de la luz de acuerdo con el flujo peatonal y vehicular.
Con ello se busca reducir los tiempos de respuesta, optimizar los costos de operación, mejorar la eficiencia energética y fortalecer la seguridad del espacio público.
La iluminación pública ya no es únicamente un servicio esencial; hoy también es una herramienta tecnológica para construir una ciudad más segura, eficiente y sostenible. Con este piloto, Bogotá da el primer paso hacia un modelo de alumbrado inteligente.
Pese a operar con un sistema que todavía depende en buena parte de reportes ciudadanos y verificaciones en terreno, Bogotá mantiene una alta capacidad de respuesta. Solo en 2026 se gestionaron cerca de 93.000 órdenes de servicio, de las cuales el 86,93 % fueron atendidas en menos de 120 horas.
Asimismo, frente a casi 10.000 emergencias asociadas al robo y vandalismo de infraestructura, más del 81 % fueron resueltas oportunamente gracias al trabajo permanente de 29 cuadrillas técnicas, que inspeccionan mensualmente la totalidad del sistema de alumbrado público de la ciudad.
