En el Cementerio Central de Bogotá, nos encontramos con una historia que merece ser recordada. Junto a la historiadora María López, recorrimos la vida de Lorencita Villegas de Santos, una mujer pionera de la labor social, cuyo compromiso con la salud y las poblaciones más vulnerables dejó una huella profunda en Colombia.
Lorencita Villegas de Santos fue mucho más que la esposa del presidente Eduardo Santos. Fue una mujer de carácter y profunda sensibilidad, comprometida con quienes más lo necesitaban y con una visión que la llevó a apoyar hospitales, instituciones educativas y diferentes obras sociales.
En este recorrido nos acompañó María López, historiadora, escritora y gestora cultural, creadora de Historia Viva y fundadora de Dandara. Desde su trabajo, ha convertido la historia en una herramienta para comprender el presente, abrir conversaciones y mantener viva la memoria.
Con María conocimos también una de las historias más sensibles de Lorencita: la pérdida de su hija Clarita, a los tres años. Una pérdida que marcó profundamente a la familia y que, años después, estaría presente en la memoria de una de las obras que Lorencita apoyó: el pabellón infantil “Clarita Santos”, inaugurado en 1940 en el Hospital Universitario San Vicente de Paúl de Medellín.
Su legado social fue amplio. A su gestión y apoyo estuvieron vinculados el Hospital Infantil Lorencita Villegas de Santos, el Hospital Santa Clara de Bogotá, especializado en la atención de personas con tuberculosis, y los hospitales San Vicente de Paúl de Medellín y Santa Rosa de Cabal, entre otras instituciones.
También respaldó iniciativas dedicadas a la educación y protección de niñas y mujeres, así como la labor de comunidades religiosas y organizaciones sociales.
Pero Lorencita también abrió camino en la vida pública. Fue una de las primeras mujeres en participar activamente en escenarios políticos y acompañó a Eduardo Santos durante sus giras electorales, en una época en la que la presencia femenina en estos espacios apenas comenzaba a abrirse paso.
A través de la mirada de María, esta historia nos permite conocer a Lorencita desde un lugar más humano: una mujer que vivió el dolor, pero también encontró en el servicio una manera de dejar huella.
Recorrer su historia en el Cementerio Central es también una invitación a volver sobre nuestra memoria y reconocer a las mujeres que, desde distintos lugares, dejaron huellas que todavía hacen parte de la historia de Colombia.