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Reciclaje y comercio de segunda mano, el doble valor del Bodegón del Coroto

Por: jescobar@uaesp....
Publicado el: February 2019
Reciclaje y comercio de segunda mano, el doble valor del Bodegón del Coroto

Un colorido mural que ilustra varios artículos domésticos con un gran aviso que resalta de entre el polvo advierte sobre la llegada a una bodega de aprovechamiento de residuos distinta a las otras 12 que existen en la capital.

Es el Bodegón del Coroto. El lugar que la UAESP ha destinado desde hace año y medio para los recicladores de oficio que viven de clasificar y comercializar esta clase de materiales.

Es un generoso espacio ubicado en la carrera 86 #5 A-sur 92, barrio María Paz, donde los recicladores vocean su mercancía de segunda mano pero en buen estado.

Muebles, juguetes, ropa y adornos que aún tienen vida útil para muchas personas con dificultades para adquirir productos nuevos o para quienes, como Miriam Bolívar, no tienen problema en revelar la curiosa atracción que les genera esculcar entre cosas usadas.

Así fue como encontró un reloj de cadena que parece de otra época. Nadie le contó su historia pero no importa, ella prefiere fantasear con la sorpresa que causaría al destinatario, de su familia o grupo de amigos, un original obsequio adquirido por solo siete mil pesos.

"Este relojito me pareció super bonito, un relojito que es antiguo, creo que es de hombre y se se cuelgan acá y cuando tenga un compromiso con personas que quiero mucho, va a ser la sorpresa, creeme", aseguró la mujer sobre su caprichosa afición.

Para que a otro visitante le pase lo que a Miriam Bolívar, hay que tener paciencia, tiempo y un buen ojo para detectar de entre un montón de objetos que parecen no tener ningún valor, alguna de esas rarezas, típicas de los "pulgueros".

Puede que entre muñecas maltrechas y una que otra prenda motosa pero todavía usable, haya una antigüedad. Un pequeño tesoro, como una lámpara Art Déco, un carrito de colección limitada, o un collar de perlas, que revela en su vetustez, su ivaluable importancia.

También hay piezas de corotos que ya no vuelven a rotar en el mercado. Esa "tapita" que se partió o una cerámica de baño que ya no se consigue.

Pero quien crea que en el Bodegón del Coroto no hay filtro para admitir cualquier tipo de mercancía recuperada, está errado.

El establecimiento tiene un administrador y un reglamento que hay que cumplir.

Entre las normas resalta la de no llevar objetos de dudosa procedencia ni aparatos electrónicos, que tienen un manejo distinto en la cadena del aprovechamiento.

"Aquí uno no se moja, uno en la calle se moja, está expuesto a ladrones, a mucha cosa, gracias al Señor, la bodeguita nos ha servido de mucho, desagradecido fuera uno", aseguró Cecilia Flórez, quien toda la vida ha vivido de encontrar esas pequeñas riquezas con las que ha dotado prácticamente su casa.

Además del horario y el orden, se promueve el respeto y el trato digno entre recicladores y público.

Wilson Guevara, encargado de esta bodega por la Uaesp para velar por su funcionamiento, resume así las oportunidades que ofrece este lugar:

"Los invito a que vengan y conozcan, vengan y miren una mercancía tan hermosa que hay acá, hay cosas como corotos, cosas muy bonitas, zapatos y jeanes, porque la idea es que ellos no se salgan a la calle, sino que encuentren acá un lugar ameno y ¿qué necesitamos? que la ciudadanía venga acá y miren y les den la oportunidad y nos apoyen en comercializar este tipo de mercancía porque los necesitamos a ustedes y a ellos para que esto progrese".

La bodega de los coroteros, con capacidad para albergar hasta 130 puestos, fue concebida para combatir la invasión del espacio público en manos de quienes no tenían más que los andenes de las cercanías a Corabastos para buscar su sustento diario.

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