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El artesano de los juguetes hechos con material reciclable

Por: monica_vengoechea
Publicado el: September 2019
El artesano de los juguetes hechos con material reciclable

Conozca la historia de Carlos Bernal, un orfebre que cambió los metales y las piedras preciosas por el plástico aprovechable para dedicarse a armar aviones, tanques y ciudades completas a escala para ayudar en la lucha contra la contaminación ambiental.

Carlos Bernal tiene 63 años pero en el fondo sigue siendo un niño. Porque no hay otra explicación para la inagotable fascinación que siente a su edad por los aviones, los carros, los cohetes, las estaciones espaciales y las maquetas que puede crear con sus propias manos a partir de los desechos de plástico que recoge gracias a la colaboración y conexión que algunos vecinos han desarrollado con su arte de hacer juguetes con material reciclable.

Según el propio Carlos, todo comenzó a principios de los 90´s, cuando residía en Venezuela, donde se desempeñaba como orfebre pero “la cosa comenzó a ponerse mal” y el plástico terminó reemplazando el oro, las piedras y todas esas herramientas típicas del oficio de hacer joyas con metales preciosos.

“Eso fue en el año 92, me regalaron una bolsa y era de mecheros, comencé haciendo un carrito, algo, muy simple pero empecé a recolectar desperdicios plásticos y me di cuenta de que la fuente es infinita.”

Sin embargo, hay otra historia más antigua a la que Bernal atribuye esta singular inclinación.

“Comenzó de niño cuando fui a una quebrada al sur de Bogotá, la quebrada El Jordán, era un sitio prácticamente virgen pero el agua bajaba de Fusagasugá pero poco a poco se empezó a llenar de desperdicios plásticos y era terrible ver un sitio tan virginal y ya lleno de basura y hablamos de hace 50 años atrás, no me imagino cómo estará hoy en día.”

Esa imagen impactante habría sido el factor desencadenante de una habilidad que años más tarde sería el insumo principal de la actividad con la que hoy busca suplir sus necesidades y dejar su huella en el planeta: el arte de armar juguetes con residuos sólidos aprovechables.

El listado es inmenso, quizás estemos hablando de varios millones de objetos plásticos, pero lapiceros, marcadores, palos de chupetas, tapas de todo tipo, pequeñas, grandes, envases, eh mecheros, juguetes rotos, desechos de maquillaje, creo que me pierdo de la cantidad de cosas que hay reciclables.”

Inició con un algo muy sencillo como un pequeño y escueto automóvil pero de tanto intentarlo, con algunas bases de matemáticas, ya hoy es capaz de ensamblar vehículos de mayor complejidad y exigencia como tanques y aviones militares, juegos de ajedrez y ciudades completas a escala hechas solamente con residuos de este tipo.

“Llegué a una conclusión, cualquier forma cilíndrica que tenga punta y alas ya es un avión, las alas las hacemos con lámina plástica pero realmente no se necesita mucho ingenio, solo un poquito de matemática simple para sacar un ala, suma, resta, no más”.

Así fue como nació también Reciclópolis, la marca de este emprendimiento que como sus aviones, apenas está tomando vuelo pero que necesita un gran impulso para que se convierta no solo en su opción de vida sino en una tendencia colectiva que lleve algún día a la gente a actuar en favor del cuidado del medio ambiente con solo aprender a separar el palito de las chupetas que le da a sus niños y no botarlo en la basura o a imaginar que sus cucharas de plástico usadas pueden ser la cabina de un cazabombarderos de juguete.

“Mi objetivo realmente es enseñar  para que la idea se multiplique y al multiplicarse la idea pues también se multiplica la recolección de desechos plásticos. Trabajamos con elementos muy básicos y muy cotidianos en todos los hogares, usamos cucharitas, usamos pitillos, usamos mecheros, lapiceros, marcadores y mil objetos más y siempre a pesar de ser desde el hogar los lavamos, es importante meterlos en agua con cloro así sea de la mamá, de uno, de los hijos pero siempre hay que limpiarlos para trabajar con ellos”.

Carlos Bernal ya ha logrado dictar algunos talleres en Bogotá. Pide lo mínimo por enseñarle a niños, adultos mayores o personas interesadas en el tema a darle rienda suelta a su alma de niño o a su imaginación con el universo de desechos que generan desde la casa, la oficina o cualquier fuente.

En su correo reciclopolis.co@gmail.com recibe toda clase de mensajes y solicitudes que está dispuesto a resolver al tiempo que se convierte con su noble oficio en otro de esos recuperadores ambientales de la capital.

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